Las calles del centro histórico de Tlaxcala y de algunas cabeceras municipales, se observaron concurridas este 1 de junio fecha en la que inició la denominada “Nueva Normalidad”, eso a pesar de que el Gobierno del Estado no ha decretado en lo local el final del confinamiento como medida de prevención de contagios de COVID-19.

Eso ocurre en estos momentos que Tlaxcala reporta mil 1 casos positivos de Coronavirus en 56 de los 60 municipios del estado, además 340 casos sospechosos, 326 recuperados y 176 defunciones.

No obstante, tras la declaración del inicio de la nueva normalidad por el Gobierno Federal, las y los habitantes del estado decidieron tomar el final de la jornada nacional de Sana Distancia como permiso para poder dejar el aislamiento y salir a las calles incluso en familia, y en grupos de amigos, con y sin cubrebocas o careta.

Lo anterior ocurrió a pesar de que el Gobierno del Estado aún no decreta el final del confinamiento, o de la jornada de distanciamiento, para poder reanudar las actividades cotidianas en los sectores empresariales y sociales.

De hecho en la última conferencia de prensa de la Secretaría de Salud (SESA) el titular René Lima Morales solicitó a la población que no tomaran el final de la jornada de sana distancia como un permiso para poder salir a las calles y relajar las medidas de protección contra contagios, pues advirtió que de ser así podrían registrarse nuevos contagios o hasta brotes de la enfermedad en sectores donde habían sido controlados.

El viernes pasado, el Gobierno del Estado informó que las secretarías de Salud (SESA) y de Desarrollo Económico (Sedeco) establecieron los protocolos sanitarios para la reactivación, este 1 de junio, de las industrias con actividades esenciales en el estado, entre ellas las del sector automotriz y de la construcción.

Y estableció la extensión de las “Brigadas Cuídate” al sector industrial como parte del protocolo médico estatal, el acompañamiento vía telefónica ante nuevos casos de Covid-19 y la inserción paulatina al entorno laboral de personas vulnerables al coronavirus, pero no el fin del aislamiento de la población que no labora en sectores considerados esenciales.