El coordinador de la Asociación de Restaurantes, Bares y Cafeterías de Tlaxcala (Arbat), Abel Cortés Altamirano informó que el 10 por ciento de los 240 establecimientos afiliados no sobrevivieron antes y durante la crisis económica por coronavirus, por lo que incluso remataron mercancía y mobiliario para poder pagar los adeudos que enfrentaban.

Para conocer el estado de la industria restaurantera, la asociación emprendió un sondeo respecto a los establecimientos cerrados durante la pandemia de manera temporal y los que lo han hecho permanentemente, que dio como resultado que alrededor del 80 por ciento de los establecimientos de alimentos y bebidas cerró de manera temporalmente sus puertas durante la emergencia sanitaria.

De ese 80 por ciento a la fecha, solamente el 50 por ciento permanece cerrado, y el 30 por ciento restante están abiertos aunque sus ventas han bajado de manera muy drástica a pesar de haber implementado el servicio a domicilio y para llevar.

“Por otro lado el 10 por ciento de los establecimientos de alimentos y bebidas existentes hasta antes del inicio de la emergencia sanitaria cerraron sus puertas definitivamente despidiendo a todo su personal e incluso rematando mercancía y mobiliario para pagar deudas”, declaró.

Cortés Altamirano, destacó que los restauranteros han explorado la opción del servicio para llevar y entrega a domicilio durante la cuarentena a través de aplicaciones móviles y por medios propios los ingresos fueron únicamente del 20 por ciento con respecto al monto de ventas previas al COVID-19 lo que “no es suficiente para cubrir los gastos de operación”.

A pesar del fin de la jornada de Sana Distancia los establecimientos de alimentos y bebidas siguen buscando cómo solventar los gastos fijos aún sin tener ingresos, y aunque no hay una prohibición expresa para mantener cerrados los restaurantes, cafeterías, cocinas económicas, taquerías, y otros establecimientos, la población no está acudiendo a consumir ya sea porque siguen las recomendaciones de las autoridades de quedarse en casa para evitar contagios o bien porque no cuentan con los recursos para destinarlos a rubros no esenciales como son el entretenimiento y convivencia fuera de casa.